Rick Dangerous 1989Por qué no pasa de modaLa prueba y error con trampas ocultas todavía es como se aprende a jugarlo hoy.Double Dribble 1986Por qué no pasa de modaUn partido con un amigo y una escena de mate todavía son un buen rato.The Legendary Axe 1988Por qué no pasa de modaElegir entre golpear enseguida y esperar a la carga completa todavía da hoy a cada combate una pequeña decisión.
Por qué no pasa de modaTodavía hay mucho que encontrar en una casa llena de salas ocultas y rincones vigilados.
R-Type II 1989Por qué no pasa de modaLos puntos de control y un cañón cargado hacen de cada tramo algo que aprender y reintentar, y ese ritmo todavía es como se juega.
Blazing Lazers 1989Por qué no pasa de modaCinco velocidades de nave y cuatro armas todavía te dejan ajustar cómo se maneja la nave.
Battlezone 1980Por qué no pasa de modaConducir un tanque con dos sticks todavía es una forma distinta de jugar hoy.
Xenon 1988Por qué no pasa de modaCambiar entre avión y tanque según el enemigo todavía es un plan que merece la pena probar.
Por qué no pasa de modaSi lo juegas hoy, los controles no son difíciles de aprender, con un lanzador cuyos hábitos puedes leer.
F1 Race 1984Por qué no pasa de modaUn circuito que puedes aprender en un par de intentos todavía hace fácil empezar una partida corta.
U.N. Squadron 1989Por qué no pasa de modaGastar dinero entre fases hace que tu equipo forme parte de cada partida, y esa planificación todavía está en el centro.
Phantasy Star II 1989Por qué no pasa de modaCon ocho personajes que tienen cada uno su oficio y su equipo, cada grupo que formas todavía tiene un equilibrio distinto.
Space Quest: The Sarien Encounter 1986Por qué no pasa de modaTodavía tiene un carácter propio, con un conserje como héroe y escenas por las que pasas por delante y por detrás.
Ninja Gaiden 1988Por qué no pasa de modaUna pelea de dos ninjas que usa barras y cuerdas es fácil de empezar con un amigo, y todavía se juega así.
Xenon 2: Megablast 1989Por qué no pasa de modaHoy, unos puntos de reinicio repartidos por cada nivel convierten una fase difícil en una serie de intentos cortos.
Por qué no pasa de modaLa búsqueda de un cáliz por un reino de 30 salas todavía es una buena aventura que merece la pena probar.
Dig Dug 1982Por qué no pasa de modaCavar tus propios túneles y dejar caer rocas sobre los enemigos es un plan que todavía es divertido de llevar a cabo.
Por qué no pasa de modaLuchar espalda con espalda con un amigo todavía es la forma de jugarlo.
Bubble Bobble 1986Por qué no pasa de modaDos jugadores pueden compartir las burbujas, y por eso todavía merece la pena volver a él.
BurgerTime 1982Por qué no pasa de modaMontar hamburguesas mientras te persiguen es un objetivo claro, y todavía es fácil de empezar.
Where in the World Is Carmen Sandiego? 1985Por qué no pasa de modaPerseguir a un ladrón por el mundo con un almanaque en la mano es una lección de geografía que todavía perdura hoy.
Knightmare 1986Por qué no pasa de modaSu desplazamiento constante y el cambio de armas todavía mantienen ocupada cada fase.
The Great Giana Sisters 1987Por qué no pasa de modaCada nivel todavía es una pequeña carrera contra un reloj que corre, con plataformas sin más.
Space Quest II: Vohaul's Revenge 1987Por qué no pasa de modaEl mundo sigue su curso mientras escribes, así que una sala peligrosa todavía es una carrera entre tus dedos y lo que se te viene encima.
Zaxxon 1982Por qué no pasa de modaCalcular la altura por una sombra todavía hace de cada muro una prueba de vista.
North & South 1989Por qué no pasa de modaUn mismo mapa todavía se puede jugar de dos formas, como combate de acción o como juego de tablero.
Dragon Warrior 1986Por qué no pasa de modaUna primera aventura con un único objetivo claro todavía es un buen punto de partida.
Lode Runner 1983Por qué no pasa de modaCavar trampas para los guardias todavía es un puzle que merece la pena probar.
Por qué no pasa de modaSin un final marcado de antemano, cada travesía todavía toma un rumbo propio.
Tecmo Bowl 1987Por qué no pasa de modaDos equipos fijos, hasta cuatro jugadores y placajes de los que zafarse todavía forman un partido de fútbol americano sencillo.